
Editorial
6 de noviembre de 2025
Memorias de un lago en parpadeo: fotorreportaje del caso del Poopó
7 de noviembre de 2025Con rabia y dolor, en este 2025 hemos despedido a dos defensores de los ríos en México; nos referimos a Marco Antonio Suategui, líder histórico contra el proyecto de la presa La Parota en la costa del estado de Guerrero, asesinado en abril de este año mientras trabajaba. También despedimos a Gilberto Ruiz (Chivis), exalcalde municipal de Jalcomulco, Veracruz, y líder de la defensa del río La Antigua contra un proyecto hidroeléctrico. Chivis, como era conocido cariñosamente, fue desaparecido a mediados de agosto y encontrado dos días después sin vida. En ambos casos no ha habido culpables y, hasta el momento, han quedado en el espectro de la impunidad.
Sus muertes nos duelen profundamente, no solo porque fueron compañeros queridos y comprometidos, sino también porque sus asesinatos se suman a los de otros líderes indígenas, como ocurrió en las comunidades del Ejido Paso de Reina, en el estado de Oaxaca. En esta rememoración a los muertos, no podemos dejar de mencionar a Noé Vázquez, artista y líder comunitario en el estado de Veracruz en 2013, quien fue asesinado horas antes de que se celebrara un encuentro nacional de afectados por represas en México.
Defender el agua es una actividad de alto riesgo en México; estos casos nos han demostrado que no basta con la organización y protección comunitarias, porque las frágiles instituciones del Estado, en presencia de grupos criminales, no pueden garantizar la vida de quienes defienden el agua.
La apuesta sensata de considerar el agua como un bien común para los pueblos resulta más difícil en un contexto en el que la privatización, el lucro, el acaparamiento y la desposesión van apropiándose de los bienes naturales. La creciente violencia en los territorios, a causa de la presencia de grupos criminales, ha hecho que algunas regiones rurales se vuelvan inseguras debido al control de dichos territorios. La corrupción y las alianzas que existen entre actores poderosos, como empresarios, sicarios y la corrupción de autoridades, hacen que la operación de despojo de los bienes naturales se lleve a cabo bajo el terror y la prisa.
Este texto pretende seguir manteniendo viva la memoria de quienes perdieron la vida. Los hilos en los que se tejen estas historias están ligados a las luchas por la tierra y contra las represas en México.
Las luchas por la defensa de los ríos en México
La tradición de las luchas por la defensa de la tierra en México es bien conocida a nivel mundial. El emblema de Tierra y Libertad, atribuido a Emiliano Zapata hace más de 100 años, ha inspirado movimientos campesinos y de pueblos originarios hasta la actualidad. La defensa de los bienes comunes (agua, tierra, bosques, aire, territorios) se inscribe en las luchas ecoterritoriales que los pueblos indígenas y campesinos han abanderado a nivel mundial. Sin embargo, en México la historia de las luchas por la defensa de los ríos ha tenido su particularidad.
A nivel nacional, las grandes represas construidas desde los años setenta del siglo pasado hasta finales del milenio pasado dejaron un saldo de más de 200 mil personas desplazadas, siendo principalmente afectadas las poblaciones indígenas.
Las consecuencias del desplazamiento forzado, el reacomodo de comunidades, la dotación a tierras inhóspitas y la no reparación de daños por parte de los diferentes gobiernos desencadenaron movilizaciones campesinas. Siendo una de las pioneras, la de los pueblos chatinos y zoques, ubicados en la cuenca del Papaloapan, una de las más caudalosas a nivel nacional. Aquí 37 ejidos fueron afectados por la construcción de la presa Cerro de Oro en el estado de Oaxaca decretada en los años setenta del siglo pasado.
Las consecuencias no solo fueron ecológicas, sino también sociales, provocadas por el desplazamiento de 26 mil personas indígenas. La reacción de las poblaciones fue la movilización y la defensa de sus territorios.
Juan Zamora: Cuarenta años de lucha por los afectados de la presa Cerro de Oro
Un líder histórico y firme opositor a este proyecto fue Juan Zamora, quien durante 40 años encabezó el movimiento de los afectados por la presa. En los años ochenta movilizó a 10 mil indígenas chinantecos y zoques del Valle de Uxpanapa para exigir el cumplimiento de sus demandas. Bajo su liderazgo, en 1994 creó el Consejo Indígena de Uxpanapa (CIUX), que realizó movilizaciones, reuniones con funcionarios y denuncias que fueron y vinieron. El movimiento fue reprimido y Juan fue detenido, y aunque al poco tiempo recuperó su libertad, su lucha fue un símbolo de los afectados por las represas. Este caso fue incluido en el informe mundial de represas, así como en otros informes en México y América Latina, como ejemplo de las consecuencias y las violaciones a los derechos de las poblaciones.
Don Juan, como nosotras lo conocemos, murió enfermo y pobre en la ciudad de Xalapa, Veracruz, en 2017. Él luchó durante cuarenta años con la esperanza de justicia, la misma que nunca llegó para su pueblo. Sin embargo, su legado de aprendizajes en la defensa de los ríos se quedó en la memoria de muchos pueblos que no permitieron que ni una presa más pasara.
Marco Antonio Suástegui por la defensa del río Papagayo contra la presa La Parota
En el año 2003, en la comunidad de Aguacaliente, en los bordes del río Papagayo municipio de Acapulco, Guerrero, en una asamblea convocada por el Consejo de Comunidades y Ejidos de La Parota (EL CECOP), se crea el Movimiento Mexicano Contra las Represas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), integrado por 15 organizaciones nacionales, bajo el lema: «¡El Agua es nuestra, las represas la secuestran!».
Marco Antonio Suastegui, líder comunitario y organizador de este evento, era un joven afrodescendiente, caracterizado por su carisma y su bravura. Durante su liderazgo, sufrió represión, hostigamiento, la pérdida de su patrimonio familiar, el encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad y la desaparición de su hermano. Su lucha se desarrolló en uno de los estados de México, donde el crimen organizado se fortaleció y expandió mediante sus mercenarios, financiados por los gobiernos de turno, de derecha o de izquierda.
Marco resistió durante años, denunció la cooptación y la corrupción y nunca cedió en sus valores. Fue asesinado en plena temporada vacacional en el Puerto de Acapulco, a la luz del día. Para Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de Tlachinollan, escribió esto al día siguiente de su muerte:
En Guerrero, a los luchadores sociales se les confina a vivir en la penumbra para ponerse a salvo. Al colocarse al frente de las luchas, son criminalizados, encarcelados, amenazados, desaparecidos y asesinados. Es un destino cruento, con un final trágico sólo por levantar la voz, por defender el territorio y luchar por la justicia. Marco Antonio, a pesar de que tuvo oportunidad para trabajar en la ciudad o desempeñar un cargo público, siempre permaneció en la trinchera de los hombres y mujeres que enarbolan la justicia para los pobres del campo. Tuvo el valor de enfrentar a los gobernadores al desenmascarar sus tropelías para dividir a los comuneros e imponer por la fuerza La Parota.
El gran legado de Marco y de todas y todos quienes han defendido al río Papagayo es que este último no ha sido represado.
Los defensores del río Verde, costa de Oaxaca contra el proyecto hidroeléctrico Paso de la Reina
Fidel Heras Cruz, Noé Robles Cruz, Raymundo Robles Riaño, Gerardo Mendoza Reyes y Jaime Jiménez Ruiz, defensores del río Verde y pertenecientes al Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del río Verde (COPUDEVER), fueron asesinados en menos de dos años, en 2021 y 2022, en el municipio de Jamiltepec, en la comunidad de Paso de la Reina. En medio de una creciente violencia a nivel nacional y de plenas medidas de confinamiento durante la pandemia, la criminalización aumentó contra líderes sociales. La organización Educa, A.C. menciona que en la costa oaxaqueña el COPUDEVER ha sido una piedra en el zapato del Gobierno Federal y de la Comisión Federal de Electricidad, que tienen el propósito de construir una presa hidroeléctrica en la ribera del río Verde. Pero también el COPUDEVER ha sido una organización incómoda para los caciques locales acostumbrados a imponer sus condiciones y adueñarse de los bienes naturales de las comunidades indígenas.
Hasta el momento, el proyecto se ha detenido gracias a las movilizaciones regionales y a las alianzas nacionales e internacionales.
La memoria para no olvidar
Ante tanta impunidad e injusticia, la memoria es la poderosa herramienta que habita en el corazón de las luchas. Nombrar a quienes su vida fue ofrendada es continuar en la lucha y sentirse acompañados. Son muchos nuestros muertos, no solo los asesinados sino también quienes murieron luchando. Es por ello que nos gustaría que su nombre y sus luchas por los ríos sean conocidos
- Noé Vásquez Ortiz, asesinado en 2013, previo a un encuentro nacional, en Amatlán de los Reyes, Veracruz, contra el proyecto hidroeléctrico Naranjal. El proyecto ha sido detenido, aunque ahora figura en el Plan Nacional Hídrico.
- Héctor Colio Galindo, 1951-2021, Tlayacapan, Veracruz. Muerto en 2021 a causa de complicaciones por el Covid. Viejo comunista, miembro de la alianza Bobos-Nautla en defensa de la cuenca del Nautla contra los diversos proyectos hidroeléctricos. Fue un personaje clave en la defensa de los ríos en Veracruz. Su simpatía, su conocimiento técnico como ingeniero, como abogado y buen orador y político.
- Gilberto Ruiz. Oriundo de Jalcomulco, Veracruz, conocido cariñosamente como Chivis, fue médico, político, músico y líder comunitario. Sus años más intensos de activismo fueron entre 2013 y 2015, cuando participó en la defensa del río Antigua contra el proyecto Multipropósitos Xalapa, a cargo de la empresa brasileña Odebrecht. El 14 de agosto salió de su casa y nunca más regresó. Después de una búsqueda intensa, apareció muerto.
Por todos ellos, por las muertes silenciadas que se niegan a quedarse en el olvido, por los ríos y los pueblos libres, ofrecemos este humilde tributo.
Notas
Comisión Mundial de Represas (2000). Represas y Desarrollo: Un Nuevo Marco para la Toma de Decisiones.
Fuentes
Barrera Hernández, A. (2025). «El asesinato de Marco Antonio Suástegui», Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan.
Educa Oaxaca (2022). «Memorial Oaxaca. Historias de vida de defensores del Río Verde».
Hildago, R. (2023). «Los pueblos y defensores de los ríos, la tierra y la vida. A 10 años del asesinato de Noé», Desinformémonos.
Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) (2017). «Muere Líder Indígena Chinanteco Juan Zamora González integrante del MAPDER».
Rojas Kauffmann, K. (2017) «Las Olvidadas de la presa Cerro de Oro», ElMuroMX.
Rosalinda Hidalgo es antropóloga mexicana. Su trayectoria profesional va desde la investigación al activismo con comunidades indígenas y campesinas de movimientos sociales por la defensa de los bienes naturales en América Latina. Participa activamente en colectivos por las mujeres migrantes en Montreal, Canadá. Desde 2022 es la responsable del equipo de las acciones urgentes del CDHAL.
Monica Montalvo Mendez est communicatrice populaire et anthropologue sociale. Elle possède plus de 18 ans d’expérience dans la recherche, les processus de formation, la communication pour la défense du territoire et la production audiovisuelle. Elle s'est intéressée plus particulièrement aux conflits socioenvironnementaux et énergétiques au Mexique et en Amérique latine. Elle a mené à bien des projets de création collective de matériel de diffusion pour les médias alternatifs et les mouvements sociaux.








